Encrucijada - Luis González


La luz solar cortaba el agua formando arcoíris marinos que remontaban a su alrededor; dirigió su mirada al fondo oceánico, tratando de visualizar los peligros que se ocultaban en la penumbra, sus abuelos siempre le decían que no buceara tan profundo, muchos tiburones rondan debajo de ellos esperando a que los menores como él o ancianos como ellos, cayeran en sus dientes y desgarraran su carne. Pero él siempre los ignoraba y nadaba por debajo de la vaina, aunque debía volver rápido a la superficie, su espiráculo tenía una obstrucción natural lo que impedía su capacidad de buceo.

Una gran sombra cubrió la superficie, un bote; un trío de narvales cruzó desesperadamente a través del grupo, dándole una estocada en su costado derecho, el golpe lo cegó momentáneamente y a su vez unas redes comenzaban a cubrir todo a su paso, nadó hacia abajo ignorando el dolor y permitiendo que la penumbra tan temida lo engullese totalmente hacia su perdición...

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